¡HABEMUS DANZA! ¡HABEMUS CUERPOS!
Ayer por la noche arranco la XX Muestra Internacional de Danza Cuerpos en Tránsito, uno de los escenarios de exposición más emblemáticos del noroeste del país y que en el transcurso de estos años a congregado a figuras representativas de la danza: artistas y compañías, docentes e investigadores del entorno local, nacional e internacional.
La primera pieza, propuesta coreográfica de Gregorio Coral, nos compartió un compilado de imágenes y diseños que explora un universo subterráneo del imaginario humano. La escenografía, los vestuarios y la iluminación representaban un espacio interplanetario en un ambiente desolado y desértico, con una luna de fondo, que bien no podría asegurar que es la misma que veo por las noches en el cielo, o es otra luna, de otra galaxia, en lo más recóndito del imaginario que nos comparte el artista. Este espacio es habitado por tres cuerpos, tres personajes abstractos que danzan a la luz de la luna, con y para ella, buscando una espacie de comunicación astral o tan sólo transcurriendo en el acontecer de su existencia. La danza que nos compartieron fue estática y cargada de técnica, con un lenguaje abstracto que no alcanzó a comunicar con claridad qué movía, o desde dónde se movían esos personajes.
Aura, fue la segunda pieza de la noche. Una pareja con solvencia técnica y una sensibilidad interpretativa que pusieron al servicio de la narrativa coreográfica. Si bien la danza, y en especial esta pieza, no tiene como finalidad última contar una historia, en nuestra interpretación del hecho escénico inter-ligamos signos y códigos de la obra (desde lo visual, lo sonora, lo sensorial e incluso, en ocasiones lo anecdótico), y construimos una narrativa propia que ordene y de sentido a la experiencia. En Aura presenciamos la historia de encuentros y desencuentros de dos cuerpos, un hombre y una mujer que se aman, que se muestran cercanos y distantes entre sí. Gustavo Nava y Melissa Loza, nos condujeron a la complejidad de las relaciones humanas por medio de su movimiento y la energía que nos compartieron desde aquel escenario austero, desolado y lúgubre. La conexión entre los intérpretes y la claridad de sus intenciones, permitió un intercambio de sentido con el público, que disfrutamos de una propuesta coreográfica sencilla y potente. Aquí brillo la danza, se encontró un equilibrio entre la calidad técnica y la acción poética en el escenario. Los danzantes se entregaron honestos al movimiento y los expectantes.
La ceremonia de inauguración fue un espacio para reconocer la trayectoria de dos artistas de la danza: Cecilia Lugo y Jorge Domínguez-Cerdá. Sin mucho preámbulo dejando que la danza misma sea la protagonista de la noche. El director general de CECUT, realizó la declaración inaugural oficial y se abrieron las puertas de la sala.
El programa de la noche fue una retrospectiva de la danza Tijuanense. Se presentaron cuatro piezas de tres compañías representativas de nuestra ciudad: Contraluz de Subterráneo Danza, Aura y un fragmento de Cuerpitos Fronterizos del Grupo de Danza Minerva Tapia y por último Exiliados de Contracuerpo, Laboratorio Escénico.
La primera pieza, propuesta coreográfica de Gregorio Coral, nos compartió un compilado de imágenes y diseños que explora un universo subterráneo del imaginario humano. La escenografía, los vestuarios y la iluminación representaban un espacio interplanetario en un ambiente desolado y desértico, con una luna de fondo, que bien no podría asegurar que es la misma que veo por las noches en el cielo, o es otra luna, de otra galaxia, en lo más recóndito del imaginario que nos comparte el artista. Este espacio es habitado por tres cuerpos, tres personajes abstractos que danzan a la luz de la luna, con y para ella, buscando una espacie de comunicación astral o tan sólo transcurriendo en el acontecer de su existencia. La danza que nos compartieron fue estática y cargada de técnica, con un lenguaje abstracto que no alcanzó a comunicar con claridad qué movía, o desde dónde se movían esos personajes.
Aura, fue la segunda pieza de la noche. Una pareja con solvencia técnica y una sensibilidad interpretativa que pusieron al servicio de la narrativa coreográfica. Si bien la danza, y en especial esta pieza, no tiene como finalidad última contar una historia, en nuestra interpretación del hecho escénico inter-ligamos signos y códigos de la obra (desde lo visual, lo sonora, lo sensorial e incluso, en ocasiones lo anecdótico), y construimos una narrativa propia que ordene y de sentido a la experiencia. En Aura presenciamos la historia de encuentros y desencuentros de dos cuerpos, un hombre y una mujer que se aman, que se muestran cercanos y distantes entre sí. Gustavo Nava y Melissa Loza, nos condujeron a la complejidad de las relaciones humanas por medio de su movimiento y la energía que nos compartieron desde aquel escenario austero, desolado y lúgubre. La conexión entre los intérpretes y la claridad de sus intenciones, permitió un intercambio de sentido con el público, que disfrutamos de una propuesta coreográfica sencilla y potente. Aquí brillo la danza, se encontró un equilibrio entre la calidad técnica y la acción poética en el escenario. Los danzantes se entregaron honestos al movimiento y los expectantes.
En el orden de la noche se presento luego un fragmento de Cuerpitos Fronterizos, igual que la anterior, coreografía de Minerva Tapia. Una propuesta que indaga sobre el cuerpo humano en distintas situaciones de la vida en la actualidad.
El trabajo de las bailarinas fue de entrega y dominio corporal, pero la indagatoria del lenguaje escénico se mantuvo en la presentación iconográfica del tema, se mantuvo en un estilo que se recarga en lo representativo, sin alcanzar a tocar las profundidades, sensaciones, energías y experiencias vivas, del cuerpo transformado o del cuerpo utilitario para el tráfico de drogas.
Aún que todo el arte es representación, hay de presentaciones a presentaciones, formas de hacer presente lo ausente, que bien pueden cautivar nuestros sentidos y atención o mantener una distancia sobre lo que se presenta. Quizá el arrojo de compartir sólo un fragmento de la obra nos dejó con sensación de que el discurso que nos plantea apenas comenzaba a desarrollarse.
Exiliados, cerró la noche. Segunda parte del “Crónicas de la Trashumancia” del coreógrafo Jorge Domínguez-Cerdá. Un espacio vacío de atmósfera sobria y de luz muy tenue, fue el lugar para el transcurrir de seis cuerpos que buscaban alcanzar un destino o que el destino no los alcanzará a ellos. Seis cuerpos que parecía que iban y venían al mismo tiempo, seis cuerpos que por más que se estacionaban un momento, nunca estaban. La mayor parte de la pieza, el lenguaje de la obra se desarrolló a partir de movimiento minucioso y la expresión gestual de los bailarines, desafortunadamente la escasa iluminación inhibió la conexión entre el público y el hecho escénico. Los jóvenes bailarines hicieron lucir su danza y sus habilidades en la segunda parte de la pieza, irrumpiendo súbitamente el estatismo del primer cuadro, envueltos en una luz roja y una melodía melancólica.
Fue una primer noche de cuerpos en movimiento, cuerpos transitando entre la realidad y la ficción, de cuerpos dispuestos a compartirse por medio de la danza y, de danzas con expresiones muy distintas, pero que todas forman parte de nuestra historia como comunidad dancística. Fue la noche de Retrospectiva: 20 años de Cuerpos en Tránsito.
-Sajid Rivas Ochoa,
Alumno de la tercera generación del Centro de Danza y Producción Escénica de Baja California.
"Todas las actividades de Lux Boreal y el Centro de Danza y Producción Escénica de Baja California, son apoyadas por el Fondo Nacional para la Cultura y las Artes"




Difiero un poco contigo. Para mi vista como espectador de ayer por la noche, el hecho de solo apreciar un fragmento de la obra de Cuerpitos Fronterizos fue mas que suficiente para entender el mensaje de la coreógrafa transmitido por esas bailarinas a las cuales felicito por su técnica y sus cuerpos que apesar de ser distintos, reflejaban un gran entrenamiento; cosa que otros bailarines dejaron a desear. Desde mi punto de vista fue la coreografía mas sencilla de entender, cualquier persona conocedora o no de danza podia tener una idea clara de lo que trataba esta pieza.
ReplyDeletePero bien dicen, en gustos se rompen géneros. Fue mi pieza favorita y puedo asegurar que la de muchos mas espectadores también, pues escuché muy buenos comentarios acerca de esta obra.
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